La trágica muerte de Natasha Richardson, hija de la legendaria Vanessa Redgrave y esposa del conocido actor Liam Neeson, conmocionó la semana pasada al mundo del cine y del teatro.
La actriz de 45 años de edad, había ido a pasar cuatro días en la nieve a la estación de Mont Tremblant, cerca de la ciudad canadiense de Quebec. Una vez allí, el lunes 16 de marzo, contrató una clase privada de esquí y, mientras recibía la lección, resbaló y se golpeó la cabeza. Al principio, pareció una caída sin importancia, típica de un principiante sobre unos esquís, pero, una hora después, ya en el hotel, comenzó a sufrir fuertes dolores de cabeza y tuvo que ser trasladada a un hospital de Motreal, donde entró en coma por culpa de un traumatismo cerebral. Posteriormente, y a petición de la família, fue trasladada al hospital Lenox Hill de Nueva York, donde falleció dos dias después.
A su lado, se encontraba Liam Neeson, su marido desde 1994, que había abandonado precipitadamente el rodaje de la película “Chloe” , en Toronto, y los dos hijos de la pareja -Michael, de 13 años y Daniel de 2 años-.
Natasha Richardson centró su carrera más en el teatro que en el cine y la televisión, donde cosechó múltiples premios. El galardón más destacado fue el Tony que recibió en 1998 por su participación en la versión “Cabaret” que dirigió Sam Mendes en Broadway. El año pasado cumplió el sueño de trabajar al lado de su madre en la película “Evenning”, donde interpretaban a una madre y a una hija. En nuestro país, está pendiente de estreno la última película que participó, “Wild Child”.



